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¿Por qué mi hijo no come bien?

Guía práctica con consejos para padres responsables preocupados por una nutrición adecuada de sus hijos, a través de la instauración

de unos hábitos saludables

Si tu hijo es de los que…

  • Come poca variedad o cantidad de alimentos.
  • No quiere probar alimentos nuevos.
  • Come lento o no tiene interés por la comida.
  • Ha perdido el apetito debido a situaciones especiales, tales como exámenes, dolor de garganta, extracción de pieza dental, ortodoncia, actividad física extra escolar, agotamiento y/o somnolencia….

Aquí van una serie de consejos sencillos para los padres:

  •  La hora de comer no es momento para el estrés ni las trifulcas, sino para la reunión familiar y la celebración de la comida.
  • Concédele cierta“autonomía”en la mesa: sus cubiertos, su vaso, sus platos… todo a su medida
  • No le ofrezcas regalos a cambio de que coma, es contraproducente.
  • Si crees que no va a comer más,retira el plato pasado un tiempo prudencial y ¡no se lo sirvas idéntico para la cena!
  • Mientras se instauran estos buenos hábitos, complementa nutricionalmente su dieta diaria y ayuda a cubrir las necesidades del niño.
  • Predica con el ejemplo: lo que tu hijo te vea comer será lo que asuma como normal.
  • No te desanimes,¡ten en cuenta que suele ser un proceso que lleva su tiempo!

¿Cómo enseñarles a tener una alimentación saludable?

1. Comer con todos, comer de todo

  • Lo ideal es que tu hijo se incorpore progresivamente a las rutinas de la familia, como uno más
  • Procuremos no prepararle menús especiales sino acostumbrarle a comer lo mismo que la familia.
  • Su alimentación ha de ser sana y variada.
  • Mantengamos unos horarios regulares de comida y eduquémoslo en la importancia de hacer las cinco comidas diarias.

2. Raciones moderadas: él sabe mejor que nadie dónde está el límite

Su plato de comida ha de ser completo -tanto como el nuestro- pero adecuado a su tamaño. Es buena idea que él tenga su propia vajilla, apropiada para su talla.

3. Haz las comidas (y las cenas) interesantes y divertidas

Estamos en plena etapa de descubrimiento de nuevos sabores y texturas y sabemos que las verduras y el pescado suelen llevar las de perder.

  • Remédialo distribuyendo la comida en los platos de forma creativa, juega con los colores de los alimentos (especialmente frutas y verduras).
  • Despierta su curiosidad y no te preocupes si rechaza determinados sabores, es normal.
  • Hay que introducirlos poco a poco, sin apremiar y ante todo, no pierdas la paciencia. Aunque hoy no lo quiera, la semana que viene vuelve a ofrecérselo.

4. El desayuno como piedra angular

  • Prepara un desayuno completo: leche o yogur (el calcio es fundamental), zumo de naranja y unas tostadas que puedes acompañar con mermelada de frutas o de un chorrito de aceite de oliva, una rodaja de tomate y un poco de jamón.
  • La clave es desayunar en familia, sin prisas, dándole a la primera comida del día la importancia que tiene.

5. ¡Más frutas y verduras!

• Uno de los grandes problemas que se observan en los estudios con niños y adolescentes en España es que comen menos frutas y verduras (y, por tanto, menos vitaminas, fibra y minerales) que las recomendadas. Empapa a tu familia de la filosofía del “5 al día” y, ya sabes, ¿de postre? fruta.

6. Hidrátalo

• La mitad de su cuerpo es agua, y como a lo largo del día van eliminándola, necesitan reponerla.

• ¡Hidrátalos durante sus comidas, cuando tengan sed o en cualquier momento del día!