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Tus ojos dicen mucho de ti.

¿Sabías que tus ojos dicen mucho de ti y de tu salud? ¿Y tú? ¿Sabes lo que dicen los tuyos? ¡Aprende a leerlos!

Dicen que los ojos son el espejo del alma… Lo que nadie nos dijo es que también son un claro refejo de nuestra salud.

Y no solo indican afecciones propias de la vista, como el glaucoma o cataratas. ¡No! También nos envían señales de otras enfermedades como la diabetes… ¡incluso afecciones cardiovasculares!

Si te fijas, y como dicen los oftalmólogos, tus ojos son el único órgano que muestra venas y arterias al exterior, sin necesidad de abrir. Dicha ventana a tu interior tra­duce signos de enfermedades importantes como aneu­rismas, VIH, cáncer o enfermedades hereditarias raras.

Pero… ¡no te asustes! Te damos las claves para que tu mirada solo re eje tu belleza interior. ¡Y la de tu salud!

1. Activa la alarma positiva. Infórmate. Especial­ mente si has tenido antecedentes en tu historial médico familiar. Y no descuides la salud de tus ojos.

2. Organízate. Programa tus visitas al oftalmólogo como programas las revisiones del coche o del gas. ¡Tu salud con más motivo!

3. Confía en tu oftalmólogo. Si no tienes antece­dentes en tu historial, una persona sana deberá vi­ sitar al especialista un mínimo de 1 vez cada 2 años.

4. Pon atención a los signos de tus ojos. Acude al especialista si tienes alguno de estos síntomas: irrita­ción, sangrado, ojos saltones, anomalías en las pupilas, anillos en la córnea, supuración o tono amarillento.

5. No sin mis gafas de sol. Nos protegemos la piel del sol con cremas y altos factores, pero… ¿y la vis­ ta? Lleva siempre tus gafas contigo y recuerda… ¡no llevarlas acelera las arrugas del contorno!

6. Las gafas… ¡siempre limpias!. Casi tan dañino como no llevarlas, es llevarlas sucias, ya que fuerzas la vista innecesariamente y puedes dañar los músculos, aumentar tus dioptrías y… ¡más arrugas!

7. También las lentillas. Al ir dentro del ojo, requie­ren doble cuidado e higiene, incluyendo tus manos al manipularlas. Es conveniente hidratar tus ojos con un buen lubricante ocular regularmente mientras llevas las lentes de contacto, especialmente si sueles llevar­ las muchas horas al día o si tus ojos tienden a secarse.

8. Conoce tu historial. Otras enfermedades apa­rentemente no relacionadas pueden dañar tus ojos: hipertensión o diabetes perjudicarán su presión sanguínea, infecciones de pulmón o desórdenes del tiroides los pueden in amar también. ¡Infórmate!

9. No pases. Si te pican o enrojecen, aplica algodones fríos (o con manzanilla), antihistamínicos o colirio. Si te entró algo molesto en el ojo, lava con agua limpia o solución salina. Y si los síntomas persisten, con­sulta a tu farmacéutico u oftalmólogo de confianza.

10. Lee bien los fármacos que tomas. Muchos afec­ tan a la visión, y ahí el papel de tu farmacéutico es vital. Pregúntale e interésate siempre por los efectos secundarios de lo que tomas.

11. Fuera cosméticos viejos. Las bacterias pueden proliferar fácilmente en algunos cosméticos para ojos. Tíralos tras 3 meses, especialmente si tienes los ojos sensibles o has pasado una infección.

12. Come por y para ellos. Especialmente la vita­mina A, cuya carencia evitarás con una dieta sana de frutas y verduras, pero también carne, pescado, lácteos, huevos, nueces y cereales.

Cuida tu ojos y tu Cuerpo, ¡te acompañarán toda la vida!